Reconocernos

Introducción

Me permito expresar mi creatividad y compartirte mi opinión. Solo eso podrás hallar en este y en cualquier libro.

La única verdad está en tu corazón y solo vos podés reconocerla.

Todo lo que los demás puedan decir son opiniones. Las que se parezcan a tu sistema de creencias, llamado vulgarmente “forma de pensar”, serán de tu agrado, y las opuestas, no.

La mente busca verdades razonables que concuerden con las creencias instaladas en la programación mental. Las que te atan a las ideas aceptadas en el pasado y te predisponen hacia el futuro.

Pero las que despiertan las corazonadas en tu interior pertenecen a una verdad más profunda. Son las del alma y quieren vivir libremente el presente que es un regalo.

En tu corazón se guarda la información que te da identidad. Y desde allí se transmite a cada parte y cada célula de tu cuerpo para que responda en esa sintonía.

Ahí se encuentra todo lo que tiene valor sentimental para vos. Aquello por lo que vivís. Tus creencias más profundas, tus amores, tus placeres, tus costumbres y hábitos preferidos. Todo lo que más te gusta e incluso tu apariencia.

Ahí reside la programación de tu mente subconsciente que te pertenece tan en lo profundo que es indiscutible. Aquellas verdades tuyas que te salen del corazón. Eso con lo que te identificas.

Todo eso que definís como tuyo y tiene un enorme valor emocional, todo lo que crees que te pertenece y se aloja en tu corazón, programa tu mente subconsciente. A esto es a lo que se referían antiguamente al hablar de lo que está en el corazón.

Aquí yo no sé nada. Quien sabe sos vos. ¿Qué sabes? ¿De dónde lo sacaste? ¿Para qué te sirve? Estas preguntas nos llevan a reconocer quienes somos y para qué estamos programados. Aquello que sabemos, o más bien que creemos saber en lo profundo de nuestro corazón, es lo que nos define.

Lo que definimos como real, desde los sentimientos, es lo que vamos a ver convertido en realidad. Descubrir lo que está guardado en nuestro corazón o subconsciente equivale a mirar la información que nos define y que determina nuestros resultados.

Reconocernos es volver a conocernos desde otro punto de vista para comprender la realidad que estamos creando. Es un viaje interior y personal al que este libro pretende contribuir.

Querido lector o querida lectora, lo que yo pueda llegar a decir no tiene importancia para vos. Lo que realmente importa es lo que vos te estés diciendo.

Lo que emita ese comentarista permanente en la cabeza y lo que emane ese corazón que late es lo que tiene importancia.

Que escuches lo que otros dicen es irrelevante. Lo que realmente vale es que te escuches a vos.

Que adquieras pensamientos ajenos súper elaborados y procesados solo sirve si los utilizas interesadamente para perfeccionar los tuyos.

Me gustaría que tengas dos cosas bien claras antes de leer este libro: soy un terrícola igual que vos; y la única verdad que importa es la que vos te crees.

No sabemos todos lo mismo. Sabemos cosas diferentes, pero estamos a un mismo nivel, y tenemos la capacidad de enseñar a otros algo o transmitir nuestras ideas.

Si alguien estuviera en un nivel más elevado habría encarnado en un planeta más evolucionado. Todos vinimos a aprender más o menos lo mismo. Y afrontamos los mismos problemas para ello.

No somos iguales. Cada uno y cada una es un ser único y diferente, pero estamos todos en el mismo nivel y eso determina un orden igualitario.

Quiero contribuir a que las personas se crean capaces de ser y hacer lo que quieran. Quiero lectores y lectoras que se sientan importantes y confíen en sí mismos. Quiero contribuir a que despiertes tus propias verdades y no necesites repetir las de otros.

La única verdad que tiene importancia es la que vos sentís. Aquello que crees es la base de lo que creas. En eso está su importancia. Lo que materializas se rellena con lo que vos crees. Y lo que “ya está ahí” en el mundo material lo interpretas mediante tus creencias.

Ahí reside la tremenda importancia de conocer esa verdad: la tuya. Como aparentemente ya la conoces, o debería ser así, porque estamos hablando de vos mismo o vos misma, como tenemos esa idea, hablamos entonces de reconocernos, es decir volver a conocernos.

Y en ese reconocimiento, en esa vuelta alrededor de nosotros mismos, revisar eso que estamos creando para ser capaces de amoldarlo a nuestro gusto.

Te propongo ir hacia las verdades alojadas en tu corazón que programan con creencias tu mente subconsciente. Te invito a ser el Ser que se observa a si mismo.

Esa es la propuesta de este libro: reconocernos creadores de nuestra realidad, poniendo atención a nosotros mismos, observando lo que damos y oyendo lo decimos. Nos transformamos por la renovación de nuestras mentes.

Que te sea útil. Que te sirva. Que logres todo lo que quieras lograr. Que la paz sea contigo. Y que tengas un hermoso día todos los días. Gracias, gracias y gracias.

CAPITULO 1: Ingreso al templo y conocimiento de uno mismo

“El universo es mental. Todo es mente” El kybalión

Atención

Todo lo que aprendiste te está condicionando. Todo tu pasado crea un filtro que le da color a todo lo que ves. Tu sistema de creencias juzga todo lo que observas.

Todo lo que aprendiste en tu vida te impide ver las cosas con naturalidad, y te lleva a juzgarlo todo, según los lentes que te pusiste. La realidad y el mundo observado, es filtrado por tu sistema de creencias, que te devuelve una interpretación hecha a tu medida.

Algunas cosas que aprendiste te habilitan, como por ejemplo aprender a leer te permite entender estas palabras. Otras te limitan, como por ejemplo las que te llevan a criticar y juzgar, enfocándote en lo negativo y no valorando lo que está delante de tus ojos.

El mundo, y toda la amplia variedad de cosas que existen en él, se reducen a aquello en lo que te estés enfocando. Lo único que existe para vos es aquello a lo que le “prestas” tu atención. En lo que te enfoques será el mundo en que estés viviendo. Y todo en lo que te enfoques se va a expandir, abarcando más espacio en tu mundo, y siendo atraído por vos.

Tu futuro también te está condicionando. Lo que sucederá en adelante en tu vida es consecuencia de lo que estás haciendo y lo que has venido haciendo. Tus deseos, tus miedos, tus planes y tus sueños, junto a tus creencias y tus hábitos, construyen futuros posibles que están en juego y que elegirás mediante decisiones y acciones.

Una parte de esos futuros posibles, aquello que queres, te habilita a alcanzar tus sueños, y hacer lo necesario para llegar a ese destino deseado. Otra parte te limita, tus miedos, tus “no puedo”, y tus “tengo que…”, continuados de un sinfín de cosas que haces sin placer y en contra de tu voluntad. Aquellas obligaciones autoimpuestas que te alejan de tus sueños y de aquello adonde querés llegar.

Los condicionamientos del pasado y del futuro te alejan del presente que el universo tiene para vos. Desde aquellas creencias que no te dejan apreciarlo y te llevan a perder el tiempo juzgando y criticando, hasta aquellos miedos que te impiden hacer lo que sentís, cayendo en postergarlo eternamente y ocupar tu tiempo en actividades que no te complacen y te hacen infeliz.

Tu tiempo es tuyo, si lo perdés o si lo prestas es por decisión tuya. Tu tiempo es tu presente, tu regalo, que es la vida. Quien no la agradece no la valora. O al menos no la valora como algo “bueno”.

El valor a las cosas se lo damos nosotros, mediante nuestro sistema de creencias que lo juzga todo, y otorga valor. Lo bueno y lo malo son apreciaciones totalmente relativas y personales, relacionadas directamente a nuestras creencias. Estas pueden habilitarnos a apreciar la vida, ver lo positivo y disfrutar nuestro lugar en ella, o limitarnos a despreciarla viendo lo negativo y renegando de nuestro lugar en ella.

¿Tu mente te controla o vos la controlas a ella? Date un momento para reflexionar.

Sea cual sea la respuesta, la pregunta encierra lo que quiero mostrar. Me refiero a que vos y tu mente no son lo mismo. Son dos partes que se integran y se disputan el control entre sí. Resumidamente, en una apreciación personal, vos sos el que está habitando el cuerpo, que siente y se emociona, que actúa y vive en el presente.

A diferencia, tu mente es una extensión tuya que tiene en parte vida propia, que creaste mediante pensamientos repetitivos con alto impacto emocional que se convirtieron en creencias, y a través de estas procesa toda la información que llega a tu cerebro, amoldándola según tus preferencias. Tu mente vive en el pasado y en el futuro, en el recuerdo de la información recibida y las creencias acordadas, y en los sueños de los deseos por cumplir y las pesadillas de las cosas por perder.

Tu mente te aleja del presente que el universo tiene para vos, porque te lleva a juzgarlo y valorarlo según tus creencias y recuerdos, y según tus sueños y pesadillas. Poner condiciones al apreciar la vida es negarle a esta tu amor incondicional. En la medida que estés conectado, o conectada, a las actividades de tu mente, te estarás desconectando de vos mismo y del presente donde se desarrolla tu vida.

Tu presente es tu regalo, es para que vos lo vivas, y es tuyo, por lo que puede ser lo que vos quieras. Podés ser una víctima o un culpable, un ser feliz o infeliz, bello o feo, agradecido o desagradecido. Con situarte en una posición es suficiente para que lo seas.

En lo que te enfoques se va a expandir, y esos colores pintan tu mundo. Vos elegís libremente y, aunque suene bonito, es toda una responsabilidad e indica también que las dificultades y los problemas nos los creamos nosotros. Está en nosotros elegir en que vamos a enfocar nuestra mente, y en esa decisión se dibuja nuestra actitud con el presente.

Es que cuando actuamos con miedo dejamos de vivir el camino hacia nuestros sueños y nos dirigimos hacia nuestras pesadillas. Cuando los recuerdos nos traen dolor y sufrimiento nos preparamos para seguir viviendo eso, y cuando nuestras creencias nos ponen límites vivimos atados a ellos.

Por supuesto que todo esto que estás leyendo puede usarse para juzgarte, por el tiempo perdido, por haber usado tu mente en tu contra, o por abandonar tus sueños e ir con miedo tras tus pesadillas. Pero solo lograrás más de lo mismo con eso.

Claro que todo esto puede usarse también a tu favor, felicitándote por tus logros, y agradeciendo tu vida. Si tu mente juega a tu favor ganarás todas las batallas y serás capaz de transformar toda derrota en una victoria.

El presente es tu regalo, que solo podés recibir dando, a vos mismo, a vos misma, y estando presente. Atento, atenta, que solo los que estén presentes recibirán su regalo, que es ni más ni menos que la vida, y todo lo que se desee en ella.

Es un milagro estar vivo, y quien es un milagro hace milagros, y vive todo como un milagro. Así como este texto tiene miles de letras que están vivas y tienen cada una un valor propio, cada cosa que ves tiene miles de pedacitos para ser apreciados. A la vez estos se conjugan formando grupos de ellos que, como las palabras, tienen su propio significado que las hace únicas, y se ensamblan armónicamente entre sí para formar un texto como este.

Todos los días hay un amanecer y un atardecer para valorar, cada planta tiene hojas bonitas, y tu vida está llena de cosas simples para apreciar. Todo en lo que te enfoques se expande. Si te enfocás en apreciar las cosas lindas de la vida, harás que estas crezcan y abarquen más terreno en tu mundo.

Cada cosa que hiciste te trajo hasta donde estas. Valorar cada logro y deshacerse de las limitaciones te hará más fuerte para transitar tu camino. Pero solo estando atento, o atenta, al camino que estás transitando, estarás tan vivo o viva, y presente, como para recibir tu presente, que es tu vida.

El ruido cede ante el silencio. El conflicto cede ante la paz. Y lo que ves en el exterior cede ante lo que ves en el interior.

más allá de esta.

Si llegaste hasta acá te lo agradezco, es un placer ser leido. Si te interesa seguir leyendo, te invito a hacer click en el enlace de abajo y acceder al libro completo.

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