Si tu mente juega a tu favor ganarás todas tus batallas

Tu mente quiere protegerte. Está diseñada para eso. Busca lo conocido, repetir las experiencias pasadas, porque considera que eso es lo seguro para vos. Es como una mega computadora, llena de información que puede rápidamente analizar toda situación y darle un significado por vos.

Trabaja de manera inconsciente, sin que te des cuenta, dándole significado a lo observado a partir de tus creencias. La parte de la que somos conscientes es un ridículo 3%. Lo que está bien o mal y el valor que le damos a las cosas se define en automático sin que seamos conscientes de ello. Es un servicio que nos facilita las cosas haciendo uso de la información existente.

La mente no esta preparada para los cambios de paradigma. Resulta inseguro lo desconocido y aquello sobre lo cual no hay información. Peor aún si la información que tenemos nos da una apreciación desfavorable. Por eso la mayoría de los cambios de mentalidad se dan luego de una crisis. Donde se hace evidente que las ideas dominantes son incapaces de dar solución a una situación y su legitimidad se desmorona. Eso produce dolor, por separarnos de esas ideas que definen quienes somos y son una parte de nosotros mismos.

La mayoría de las personas no cambian hasta que entran en crisis. Mientras la situación es aceptable, las creencias que nos programan se sostienen. Los cambios se producen de forma gradual y lenta mientras las cosas van bien y las creencias que determinan nuestra mentalidad juegan a nuestro favor y son útiles.

Cuando se revelan incapaces de dar buenos resultados entramos en crisis. Las creencias construidas nos llevan una y otra vez a tener los mismos errores y las cosas no salen como queremos porque estamos programados para otra cosa. Las creencias de la mente están vivas y van a luchar por sobrevivir aún a pesar de hacerle mal a la persona. La están protegiendo de lo desconocido que es para ella lo peligroso,

En esos casos la mente juega en contra y es tu principal enemigo. Encima, vos no nos consciente de tus propias ideas y creencias que te programan porque están guardadas en el inconsciente hace tiempo atrás. El humano es libre de crear su realidad, pero es esclavo de las creencias que programan su mente. Este es el gran dilema de la humanidad.

La mente, mal programada, nos convierte en nuestro peor enemigo. Todo el mal creado por la humanidad es consecuencia de la confusión mental que crea conflictos y situaciones desfavorables para “protegernos”. Desde las guerras mundiales hasta los conflictos amorosos son creados por la idea de que hay fuera un enemigo del cual protegerse. Y así las ideas que viven en nosotros se mantienen vivas y justifican su existencia y cualquier acto que sirva para protección de los peligros allá afuera.

Creo que es muy simbólica para esto la historia de Rapunzel. Vive encerrada en su torre porque su madrastra le justifica que hay peligros allá afuera. Cuando en realidad es justamente su madrastra quien no la deja vivir libremente, y se mantiene viva gracias a alimentarse de lo que está en su cabeza. El pelo, que es justamente lo mismo que le permitirá escapar de esa torre donde está encerrada. El problema, lo que le impide su felicidad, está en la torre con ella y no allí afuera, y justifica el encierro por un presunto peligro exterior, que en realidad la protagonista no conoce.

Lo que nos libera de los problemas es tomar consciencia de lo que está dentro de nosotros mismos que nos está haciendo fallar. Mientras consideremos que los problemas están afuera, en los otros, estaremos encerrados en la ilusión que no nos permite salir de ahí y resolver la situación.

Si los otros son el problema dependemos de que los otros cambien o tengan las ganas y la capacidad de solucionarlos. Y eso no va a pasar. O al menos, nosotros no lo podemos generar. Y esa postura nos lleva a ser victimas de una realidad insatisfactoria que no podemos solucionar.

Si asumimos que nosotros somos el problema, lo podemos solucionar. Porque podemos cambiar. Porque depende de mí. Este cambio de paradigma nos hace responsables del problema y al mismo tiempo de la solución. Es más doloroso porque debemos aceptar que está en nosotros el problema y que, al menos en cierto sentido, somos nuestro propio enemigo. Debemos separarnos y diferenciarnos de esa parte de nosotros mismos que nos está haciendo falla.

Si queremos crear una nueva mentalidad, la vieja debe morir. Su sobrevivencia depende de seguir alimentándose de nuestra cabeza, de las creencias en nuestra mente. Jamás la madrastra de Rapunzel va a aceptar que se vaya con el príncipe ni que salga de la torre. Si quiere salir y vivir algo nuevo, la vieja villana que pretende encerrarla debe morir. Si querés un nuevo futuro, tu pasado tiene que morir. No hay resurrección sin crucifixión.

Esto amerita un duelo. El dolor de separarse de una vieja versión de vos que no te hace feliz. El sufrimiento de deshacerte de un conjunto de creencias y experiencias que son parte de tu vida y no contribuyen a tu felicidad.

Tu mente está diseñada para protegerte. Si te protege de aquello donde está tu crecimiento y tu felicidad se convierte en tu propio enemigo. Y cuando eso sucede necesita ser reprogramada para ponerse a tu favor.

Que el mundo sea mental implica que lo que sucede materialmente es una proyección de la mente. Las ideas, los pensamientos, las creencias, construyen escenarios posibles donde se genera afuera lo que ya se había generado dentro.

No es necesario un ritual extraño o una fórmula mágica para manifestar algo. Todo el tiempo estamos manifestando. Solo que al no tener control de lo que sucede dentro nuestro tampoco se tiene control de lo que se manifiesta.

Que esto sea diferente a lo deseado, no demuestra que sea imposible o que manifestar  no funciona, sino que hay que revisar la mentalidad que es causa de lo que se ha manifestado.

La revisión o auto observación es un monitoreo permanente que da señales de hacia donde estamos yendo. Y toda falla en los resultados determina cambios necesarios en algun aspecto de nuestra programación.

Cuando la mente está compuesta de ideas, pensamientos, y creencias, que contribuyen a alcanzar nuestros objetivos, genera escenarios favorables para ello. Tu mentalidad es causa de lo manifestado. Y si juega a tu favor, ganarás todas las batallas.

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