Atención

Todo lo que aprendiste te está condicionando. Todo tu pasado crea un filtro que le da color a todo lo que ves. Tu sistema de creencias juzga todo lo que observas.

Todo lo que aprendiste en tu vida te impide ver las cosas con naturalidad, y te lleva a juzgarlo todo, según los lentes que te pusiste. La realidad y el mundo observado, es filtrado por tu sistema de creencias, que te devuelve una interpretación hecha a tu medida.

Algunas cosas que aprendiste te habilitan, como por ejemplo aprender a leer te permite entender estas palabras. Otras te limitan, como por ejemplo las que te llevan a criticar y juzgar, enfocándote en lo negativo y no valorando lo que está delante de tus ojos.

El mundo, y toda la amplia variedad de cosas que existen en él, se reducen a aquello en lo que te estés enfocando. Lo único que existe para vos es aquello a lo que le “prestas” tu atención. En lo que te enfoques será el mundo en que estés viviendo. Y todo en lo que te enfoques se va a expandir, abarcando más espacio en tu mundo, y siendo atraído por vos.

Tu futuro también te está condicionando. Lo que sucederá en adelante en tu vida es consecuencia de lo que estás haciendo y lo que has venido haciendo. Tus deseos, tus miedos, tus planes y tus sueños, junto a tus creencias y tus hábitos, construyen futuros posibles que están en juego y que elegirás mediante decisiones y acciones.

Una parte de esos futuros posibles, aquello que queres, te habilita a alcanzar tus sueños, y hacer lo necesario para llegar a ese destino deseado. Otra parte te limita, tus miedos, tus “no puedo”, y tus “tengo que…”, continuados de un sinfín de cosas que haces sin placer y en contra de tu voluntad. Aquellas obligaciones autoimpuestas que te alejan de tus sueños y de aquello adonde querés llegar.

Los condicionamientos del pasado y del futuro te alejan del presente que el universo tiene para vos. Desde aquellas creencias que no te dejan apreciarlo y te llevan a perder el tiempo juzgando y criticando, hasta aquellos miedos que te impiden hacer lo que sentís, cayendo en postergarlo eternamente y ocupar tu tiempo en actividades que no te complacen y te hacen infeliz.

Tu tiempo es tuyo, si lo perdés o si lo prestas es por decisión tuya. Tu tiempo es tu presente, tu regalo, que es la vida. Quien no la agradece no la valora. O al menos no la valora como algo “bueno”.

El valor a las cosas se lo damos nosotros, mediante nuestro sistema de creencias que lo juzga todo, y otorga valor. Lo bueno y lo malo son apreciaciones totalmente relativas y personales, relacionadas directamente a nuestras creencias. Estas pueden habilitarnos a apreciar la vida, ver lo positivo y disfrutar nuestro lugar en ella, o limitarnos a despreciarla viendo lo negativo y renegando de nuestro lugar en ella.

¿Tu mente te controla o vos la controlas a ella? Date un momento para reflexionar.

Sea cual sea la respuesta, la pregunta encierra lo que quiero mostrar. Me refiero a que vos y tu mente no son lo mismo. Son dos partes que se integran y se disputan el control entre sí. Resumidamente, en una apreciación personal, vos sos el que está habitando el cuerpo, que siente y se emociona, que actúa y vive en el presente.

A diferencia, tu mente es una extensión tuya que tiene en parte vida propia, que creaste mediante pensamientos repetitivos con alto impacto emocional que se convirtieron en creencias, y a través de estas procesa toda la información que llega a tu cerebro, amoldándola según tus preferencias. Tu mente vive en el pasado y en el futuro, en el recuerdo de la información recibida y las creencias acordadas, y en los sueños de los deseos por cumplir y las pesadillas de las cosas por perder.

Tu mente te aleja del presente que el universo tiene para vos, porque te lleva a juzgarlo y valorarlo según tus creencias y recuerdos, y según tus sueños y pesadillas. Poner condiciones al apreciar la vida es negarle a esta tu amor incondicional. En la medida que estés conectado, o conectada, a las actividades de tu mente, te estarás desconectando de vos mismo y del presente donde se desarrolla tu vida.

Tu presente es tu regalo, es para que vos lo vivas, y es tuyo, por lo que puede ser lo que vos quieras. Podés ser una víctima o un culpable, un ser feliz o infeliz, bello o feo, agradecido o desagradecido. Con situarte en una posición es suficiente para que lo seas.

En lo que te enfoques se va a expandir, y esos colores pintan tu mundo. Vos elegís libremente y, aunque suene bonito, es toda una responsabilidad e indica también que las dificultades y los problemas nos los creamos nosotros. Está en nosotros elegir en que vamos a enfocar nuestra mente, y en esa decisión se dibuja nuestra actitud con el presente.

Es que cuando actuamos con miedo dejamos de vivir el camino hacia nuestros sueños y nos dirigimos hacia nuestras pesadillas. Cuando los recuerdos nos traen dolor y sufrimiento nos preparamos para seguir viviendo eso, y cuando nuestras creencias nos ponen límites vivimos atados a ellos.

Por supuesto que todo esto que estás leyendo puede usarse para juzgarte, por el tiempo perdido, por haber usado tu mente en tu contra, o por abandonar tus sueños e ir con miedo tras tus pesadillas. Pero solo lograrás más de lo mismo con eso.

Claro que todo esto puede usarse también a tu favor, felicitándote por tus logros, y agradeciendo tu vida. Si tu mente juega a tu favor ganarás todas las batallas y serás capaz de transformar toda derrota en una victoria.

El presente es tu regalo, que solo podés recibir dando, a vos mismo, a vos misma, y estando presente. Atento, atenta, que solo los que estén presentes recibirán su regalo, que es ni más ni menos que la vida, y todo lo que se desee en ella.

Es un milagro estar vivo, y quien es un milagro hace milagros, y vive todo como un milagro. Así como este texto tiene miles de letras que están vivas y tienen cada una un valor propio, cada cosa que ves tiene miles de pedacitos para ser apreciados. A la vez estos se conjugan formando grupos de ellos que, como las palabras, tienen su propio significado que las hace únicas, y se ensamblan armónicamente entre sí para formar un texto como este.

Todos los días hay un amanecer y un atardecer para valorar, cada planta tiene hojas bonitas, y tu vida está llena de cosas simples para apreciar. Todo en lo que te enfoques se expande. Si te enfocás en apreciar las cosas lindas de la vida, harás que estas crezcan y abarquen más terreno en tu mundo.

Cada cosa que hiciste te trajo hasta donde estas. Valorar cada logro y deshacerse de las limitaciones te hará más fuerte para transitar tu camino. Pero solo estando atento, o atenta, al camino que estás transitando, estarás tan vivo o viva, y presente, como para recibir tu presente, que es tu vida.

El ruido cede ante el silencio. El conflicto cede ante la paz. Y lo que ves en el exterior cede ante lo que ves en el interior.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *