La fortuna de encontrarte

Este libro nace con el propósito de contribuir al conocimiento de uno mismo y de los demás como parte de reflejos inseparables.

Se compone de tres relatos enlazados por un deseo en común: expresar la capacidad humana de transformar la realidad.

Cada autor ofrece una perspectiva única sobre el camino del autoconocimiento. Lo interesante es que este viaje no sigue un orden lineal ni tiene una guía definida.

Por eso, te invitamos a leer esta obra como prefieras. Ya sea desde el principio hasta el final o comenzando por el relato que quieras leer primero.

Para ayudarte a elegir por donde empezar te contamos brevemente de que trata cada historia.

En primer lugar, te encontraras con el monologo escrito por A. Vergara Hein, ganadora del concurso Relatos para reconocernos organizado por Leonel Darío Irazar. Con tan solo 18 años, se adentra como una semilla en la tierra echando raíces para hacernos reflexionar sobre la manera en que generamos nuestra propia Suerte.

Luego te sumergirás mar adentro con Destan, el barco navegante, un cuento ilustrado de July Hernández que busca un propósito más allá de lo conocido. Una travesía emocional tanto para los personajes como para ti.

Por último, Leonel Darío Irazar nos habla de la historia de la fundación de Buenos Aires a través de un relato donde un descendiente del fundador esta inmerso en la locura de creer que tiene que refundar la ciudad. A través de esta historia se aborda la cuestión de que aquello que construimos afuera es un reflejo de lo que somos por dentro.

Sean bienvenidos y bienvenidas queridos lectores y lectoras. Que disfruten la experiencia de leer estos textos tanto como nosotros disfrutamos el ser leídos.

Todo aquello en lo que te enfocas se expande.

Gracias, gracias, y gracias.

Incluye:
Suerte de A. Vergara Hein
Destan, el barco navegante de July Hernandez
La ciudad reflejada de Leonel Darío Irazar

La ciudad reflejada

—¡Palo santooo!

—¡Hay bolita y churrooo!

—¡Pañuelos descartables, pañuelos 3 x 2!

—¡Córrete boludooo!

—Una monedita por favor, una monedita…

—Hola amigo ¿Cómo anda? Le vengo a ofrecer algo que siempre es útil y nunca falta en el hogar, y de paso me da una manito para llevar algo para comer a casa. Tengo medias blancas y negras, los tres pares se los dejo mil quinientos.

—Eso andaba buscando tío, es que se me ha olvidado empacar las medias.

—Ah está de suerte entonces, los seis pares se los dejo a dos quinientos.

—Venga tío, ¿Así está bien?

—De maravilla.

—Oiga, ¿Usted conoce la zona? ¿Sabe adónde puedo ir por aquí a conocer algún lugar bonito? Este lugar es todo un lío y la verdad, ¡Quiero moverme de aquí ya!

—Pero claro mi amigo, yo conozco todo por acá, nací y viví toda la vida en la Boca amigo, me conocen todos ahí.

—¡Ahí quiero ir!

—¿Quiere conocer la Boca? ¿Caminito?

—En realidad, me gustaría conocer la ribera del Riachuelo, y sé que para llegar a allí debo cruzar por la Boca.

—Yo te llevo amigo, vamos, ¿No queres conocer Pompeya primero?

—¿Pompeya?

—Uff, es un lugar hermoso, cuna del tango, ahí van muchos turistas. Vamos amigo, vení, vamos a tomar el bondi.

—De la hostia tío, vamos.

Te agradezco por llegar hasta acá y empezar a leer nuestro libro. Si queres continuar leyendo podes pedirlo acá abajo.

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