Palabras milagrosas

Introducción

“Todo en lo que te enfocás se expande” repite Milagros. Ella cree que somos capaces de transformar la realidad. Y considera que las palabras son la principal herramienta que la humanidad ha desarrollado para eso.

Desde que conocí Punta Indio en el 2020 me he fascine con el lugar. Y aunque fui todas las veces que quise por no contar aún con mi anhelada camioneta, he ido una, dos, o tres veces por año.

El verano pasado conocí ahí a Milagros. Ella me ayudo a dejar de considerar que era una persona que vivía en lucha en un mundo difícil. Su sabiduría, en armonía con la vida, me hizo sentir un ridículo.

Mi inteligencia estaba empleada en criticar el mundo y quejarme de lo que no puedo solucionar. Tenía la costumbre de creer saber cómo hacer todo.

El presente es un regalo. Pero solo para quien acepta ese regalo.

Aprendí con ella que nos encontramos con nuestros problemas porque están justamente para eso: para que nos encontremos.

La vida es difícil cuando andamos perdidos sin saber adónde ir o peor aún sin saber quiénes somos y desde donde actuamos. Si no lo descubriste, te recomiendo empezar por ahí.

Tiene sentido vivir cuando uno hay un sentido claro. Saber desde donde actuamos y hacia dónde vamos hace las cosas más simples. Tener un para qué que nos motive a levantarnos todos los días nos conduce a vivir con propósito.

Como me gusta escribir y la vida me puso a Milagros en el camino considere narrar esta historia para que sus palabras se esparzan como semillas y en aquellos suelos aptos para desarrollarse puedan cosechar sus frutos.

No habría palabras milagrosas sin el caos previo que fue necesario ordenar. Por eso creo que es necesario contar en principio lo que sucedió con Marina, que resultó ser una artista al igual que nosotros, ya que ahí empezó todo.

Tratare de distanciarme del relato para que sea lo más transparente posible. Pero recuerda, querido lector o querida lectora, “todo en lo que te enfocás se expande”.

PRIMERA PARTE

Un mundo mental

Marina está perdida. Perdió su trabajo, perdió su pareja, y quedó perdida. Marina perdió. Ante el mundo, en su contra, careció de lo que su alma le pedía para ser feliz.

Atravesando este proceso se encuentra, ella misma, con las palabras de Milagros.

Sus palabras le hacen ver el mundo con otros ojos y, en esta nueva mirada, encontró más de lo que había perdido. Encontró en esa perdida, tiempo para ella misma y en eso se reconoció.

Vio al Ser que habitaba ese cuerpo, escuchó su voz, y supo lo que quería. Pero se encontró con la limitación de que no sabía cómo hacerlo y ni siquiera creía que podía.

—¿Cómo puedo hacer Milagros?

—¿Cómo?

—Sí. Yo quiero hacer Milagros, pero no puedo.

—Y… así no te va a salir nunca Marina.

—¿Por?

—Por como terminaste la frase. Vos dijiste: no puedo.

—Pero es la verdad, no puedo, no me sale.

—¿Cuál verdad?

—Esa, que yo quiero, pero no puedo, no me sale.

—Esa es la verdad que te estas contando. No es la única posible. Es la que vos elegís y no te sirve para nada más que para ponerte excusas.

— ¿Excusas?

—Claro, ¿por qué no haces lo que querés?

—Porque no puedo.

—Te estas mintiendo. Preferís hacerte la víctima y decir que no podes. Te es más fácil culpar a los demás, al sistema, a tus viejos, a todo lo que te rodea. Es más sencillo juzgar, criticar, y justificar que sigas sin hacer nada.

—Pero…

—Excusas

—Capaz que tenés razón.

—Razones. Vos tenés que buscar tus razones.

—¿Para qué?

—Para hacer lo que querés. Si tenés motivos para hacer algo, lo haces, no importa cómo.

—Yo siento que no puedo si no sé cómo.

—Todo es mental. Sentís que no podes. Con eso es suficiente para que no hagas nada. Si sentís que podes haces lo necesario para lograrlo y ese cómo se encuentra y se hace en el camino.

—¿Sin saber cómo?

—Amiga, ¿vos te pensás que cuando el Diego les hizo ese gol famoso a los ingleses se preguntó cómo? El tipo sabía lo que quería e hizo todo lo posible para lograrlo. Se gambeteo hasta al arquero.

—Yo no soy Maradona, y tampoco quisiera serlo.

—No necesitas ser como él. Necesitas pensar como él en ese momento, nada más. ¿Vos crees que se preguntó si podía hacer un gol con la mano? Fue, y lo hizo. Si se hubiera quedado pensando no hubiera hecho nada. A veces, la forma hacer las cosas puede ser inesperada. Debemos estar atentas en todo momento y convencidas de que, de la manera que sea, vamos a lograrlo.

—No sé cómo haces Milagros, pero siempre te sale.

—¿Qué cosa?

—Hacerme sentir bien.

—Quedate tranquila, que yo tampoco. Solo sé que podés confiar en vos, y quiero ayudarte.

—¡Voy a hacer lo que quiero!

—¡Vamos! ¡Ahí va!

—¡Puedo lograr lo que quiera! ¡Y me importa un carajo como, pero lo voy a hacer!

— ¡Bien! Esa es la actitud. Pensá en positivo. Vos podes. Tenés que creértelo nomas, y hacerlo.

—Siento que puedo. Me siento empoderada.

—Te felicito. Solo te falta el tiempo para que lo veas realizado.

—Lo veo, lo veo. Ya lo veo.

—Entonces ya lo lograste.

Si llegaste hasta acá te lo agradezco, es un placer ser leido. Si te interesa seguir leyendo, te invito a hacer click en el enlace de abajo y acceder al libro completo.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *